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domingo, 28 de febrero de 2010

Vacío-Maria Ferrer

Vacío
Maria Ferrer
Describo formas con mis manos ,mientras un juego de luces
las ilumina creando formas extrañas y curiosas.

Acabo de pintarme las uñas y la imposibilidad
de ejercer alguna actividad con
las manos hace que trabaje otra parte de mí, mi mente.

Mis pensamientos vagan por la inmensidad de mi mente,
saltando de una inestable idea a otra, temiendo
caerse si se quedan demasiado tiempo.

Un fondo de piano, de un gran artista italiano.

Una noche cerrada. Un duro día de trabajo.

Mis pensamientos, en ese contexto, aprovechan para descansar
en una idea que está anclada en mi mente desde hace años.

Más que un pensamiento, es una pregunta:
¿Dónde se han escondido los sentimientos de antaño?

Los encerré en mí hace mucho tiempo.

El problema es que desean salir… y yo he perdido la llave de la caja de Pandora.

Una caja que, de abrirse, liberaría unos sentimientos que solo habían
perjudicado mi vida, creando desdicha, tristeza y pesimismo.

Al mismo tiempo…los sentimientos dan vida, motivación,
y aunque siempre están acompañados de sufrimiento,
todo el mundo desea amar.

Busco por todas partes, un pequeño investigador navega
por mis pensamientos en busca de la llave perdida.

Analizando.
Poco a poco va obteniendo respuestas,
pero las respuestas no abren el arca.

Sabe que mis sentimientos están dentro del cofre, que tiene siempre a
mano, consciente de que existen pero sin poder liberarlos.

Por lo tanto, mi cuerpo sigue siendo un cuerpo sin sentimientos,
lleno de pasiones, deseos y ansias de sentir, pero vacío.

Amo cada segundo.
Amo esta vida.
Valoro cada detalle del paisaje, a pesar de que es el mismo cada día,
ya que siempre parece diferente.

Los colores, las personas y sus historias, tan llenas
de amor, tan llenas de sentimientos.

Unas historias que me transmiten, al menos,
esos sentimientos que tantos años hace ya que no siento,
y que tanto echo de menos.

Sigue buscando, pequeño investigador,
mi deseo es grande, y el arca está
llena de tesoros ocultos.

Sé que están ahí… hace tiempo los poseía.

Sigue buscando, pequeño investigador,
ya que cuando consigamos encontrar la llave
la clave del ser humano volverá a mí y, otra vez, estaré completa.

Si has leído esto... sé fiel a tus sentimientos y cuídalos.
Como dice el refrán, no sabes los que tienes hasta que lo pierdes.

A la deriva con un deseo-Yuriria Arellano

A la deriva con un deseo
Yuriria Arellano


¿Por qué escribir? ¿Por qué no simplemente dormir?
Es inevitable cuando a tus oídos llega el Claro de Luna y en tu mente lentamente aparecen imágenes y pensamientos.
Los libros se han hecho parte de tu vida, pero te sumerges demasiado en las palabras, entonces sucede que la divagación se mezcla con las voces del alma y parece (aunque no estas seguro) que puedes arribar al puerto de la locura, sino es que ya te encuentras en él.

Te preguntas qué es, puedes responder pero prefieres no hacerlo, mas bien, te dejas guiar por tus deseos no posibles, cierras por segundos tus ojos e imaginas que lo que más te gustaría es detener tu escrito y que ella estuviera presente, porque si así fuera, entre abrazos, caricias y besos se encendería la pasión, hasta llegar al punto de hacer el amor en ese preciso momento, no importando el lugar, no importando la posición.

Al comenzar, lo harías suave y muy delicado, recitarías poemas a la luz de una vela que tienes sobre una mesa, (porque te molesta la luz artificial y además es menos romántico) pero poco a poco sentirías la necesidad de un instinto más fuerte, ella te lo pediría y tú con gusto la complacerías.

Ambos estarían exhaustos, pero no se detendrían, sugerirías tomar un baño juntos, la tomarías de la mano y se introducirían en la tina, -siempre deseaste hacerlo así- disfrutarían la sensación que produce el agua y el jabón al contacto con sus cuerpos unidos, sencillamente ese momento sería único, irrepetible y hermoso.

De pronto, algo te hace volver a la realidad, y es que ha pasado más de la cuenta, dices que no sufres de insomnio, pero el reloj marca las 3:28 am.
Efectivamente es algo tarde, además te has excitado, dejas en total espera las ideas que en ese momento no te vienen a la cabeza y lo único que te apetece es tratar de dormir.

Así que caminas a tu habitación, pensando que estarás mejor, pero al llegar ahí sólo descubres que no se trata mas que de una cama fría y solitaria, te preguntas dónde estará, con quién estará... y tristemente recuerdas las vivencias -la melodía que más le gustaba es precisamente la que atraviesa tu corazón...

No puedes más, las lágrimas se deslizan por tu cara, maldices el momento en que te equivocaste, te levantas, y en un momento de desesperación tomas algunas de sus fotos y les prendes fuego, -que instantes después es apagado porque sabes que aún la amas tanto que no puedes continuar-.

Miras por la ventana, reflexionas y una vez más confirmas que uno de los momentos más bellos y más desgarradores al mismo tiempo es el que produce el ambiente nocturno.

La ciudad yace sumida en la infinidad del silencio y en la individualidad que trae consigo el dormir.
Nadie se percata que observas esa total oscuridad, que con el paso del tiempo te has hecho a la idea de ser tan sólo un espectador y que eso te consuela.